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Cómo producir más comida con menos tierra y de manera más accesible

Del: 17 Diciembre 2014

Fundación Tierra

El desafío para lograr la seguridad alimentaria en Bolivia es cómo producir más comida con menos tierra, energía, agua y bosques, de manera más accesible a la población, generando más empleo y con prácticas sostenibles ambientalmente. 

Este reto es el mismo para Brasil o para China, afirma el investigador de Fundación TIERRA, Miguel Urioste, y fue expresado en el Seminario Recientes Transformaciones Agrarias en Bolivia, realizado entre el 4 y 5 de noviembre en La Paz.

En la actualidad hay que tener en cuenta, empero, que en América Latina subsisten problemas estructurales sin resolución. Con base en el estudio de varios autores, Urioste cita entre las dificultades más importantes: El acaparamiento de la tierra productiva, la contínua degradación de suelos, la fragmentación unidades productivas que no tiene freno, la escasa investigación y extensión agropecuaria, la baja cobertura crediticia rural, la baja cobertura sistemas de riego, aunque veremos que hay importantes avances en Bolivia, los malos sistemas transporte y comunicación, la escasez y alto costo fertilizantes, las débiles políticas mejoramiento semillas, la inestabilidad precios e ingresos, el incipiente procesamiento agroindustrial y como siempre la presencia del agronegocio que se expresa como oligopolios, monopolios, dumpings y gigantescos subsidios en países ricos.

Otro factor a tener en cuenta es la inversión económica en el área rural boliviana en la última década. Según el experto en ese período se han incorporado 70 mil nuevas hectáreas al riego alcanzando una superficie regada de 330 mil hectáreas al 2014. Además se habría invertido 1.128 millones de dólares en manejo de cuencas, en los últimos 3 años se habría invertido 357 millones de dólares en el Programa estatal Mi Agua, se ha distribuido 3.500 tractores y equipos por valor de 60 millones de dólares y se habría duplicado la población rural con acceso a energía eléctrica del 33 al 61 por ciento.

Mejoras vs. estancamiento producción familiar

A la par de la inversión se han producido otros cambios en el área rural en los últimos años, entre ellos está la mejora en el bienestar y el incremento en la cantidad de alimentos consumidos en el campo. También la población rural en extrema pobreza habría disminuido del 63% al 41% entre 2005 y 2013.

"Pero, desde la perspectiva de nuestro centro de investigación, afirma el experto, a pesar de tan significativa inversión, la agricultura familiar permanece estancada o crece mucho más lentamente que la agricultura de exportación".

Los cultivos industriales, encabezados por la soya, el sorgo, el girasol, la caña de azúcar, crecen a una tasa de superficie cultivada y de toneladas métricas producidas, mucho más acelerada que la de los cultivos tradicionales familiares tales como: verduras, hortalizas, cereales. "Si se excluye la quinua de los cultivos familiares, es muy probable que tanto el valor de la producción y la superficie cultivada y las toneladas métricas cultivadas serían una constante casi estable (ni subiría ni bajaría)", según Urioste.

Por qué sucede esto. El investigador afirma que "a pesar de las inversiones importantes que se han hecho en el agro, hay una política macroeconómica que impide una expansión más acelerada de la agricultura familiar, especialmente de la agricultura campesina"

Esta política conspira contra la agricultura familiar a través de: la libre importación de alimentos, el dólar barato y los subsidios al consumo de alimentos. "Seguramente logran estabilizar los precios y una oferta de alimentos a nivel nacional suficiente para satisfacer por el consumo alimenticio del país, pero cuando lo pensamos desde el pequeño productor familiar, esta política macroeconómica está conspirando contra las posibilidades de expansión y crecimiento del pequeño productor".

En suma, esta política del dólar barato y del subsidio al consumo de alimentos desalienta producción interna de la agricultura de base campesina.

Para que producir alimentos si podemos comprarlos

Hace 20 o 30 años persistía la idea de producir para consumir y vender excedentes. "Creemos que eso ha cambiado sustantivamente en el mundo rural de Bolivia. No es lo que quisiéramos, no es la meta que buscáramos, pero es una realidad".

En la Última década se triplicaron las importaciones de alimentos de $us 24 a $us 66 por persona con el objeto de satisfacer la demanda. Hay una política pública de intervención en los mercados, de regulación de precios, de subsidios y subvenciones para garantizar la oferta interna de alimentos, pero se hace también a costa de la producción de los agricultores familiares.

En 2013, cada familia ha recibido una subvención de Bs 803 en el precio del azúcar, pan, leche y pollo. Es decir 273 millones de dólares que han subsidiado el consumo.

Los precios de alimentos casi se duplicaron

Según la CEPAL, los precios de alimentos en América Latina han subido como resultado de la crisis alimentaria de los años 2008 y 2009. Pero en Bolivia lo han hecho más abruptamente aún. En la última década de 2004 a 2014 los alimentos subieron sus precios en 90 por ciento, casi se han duplicado.

La pregunta según el estudioso es ¿quién se beneficia de este incremento en el precio? "El gobierno habla de los agiotistas, nosotros hablamos más bien del productor o del consumidor. Quién se beneficia de este incremento de los precios: el campesino, o el comerciante.

Alternativa

Frente a los factores antes anotados, la alternativa para alcanzar la seguridad alimentaria estaría en la planeación y ejecución de acciones tales como priorizar efectivamente desarrollo rural territorial, no quedarse solo en el enfoque sectorial agrícola, eliminar los subsidios al consumo de alimentos, subsidiar la producción de alimentos y promover compras públicas, entre las más importantes citadas por el investigador.

Políticas públicas diferenciadas para campesinos diferentes

En ese contexto, Urioste también habla de pensar en políticas públicas diferenciadas para cada tipo de campesino. Su planteamiento se concreta de la siguiente forma:
Para los campesinos de subsistencia y a medio tiempo: Políticas de riego, construcción de caminos y dotación de energía.

Para los campesinos especializados en el mercado interno-externo: Políticas de incentivos tributarios. Para los campesinos exportadores de commodities: Políticas de conservación del medio ambiente, y para los indígenas de tierras bajas: Políticas de gestión territorial indígena con autogobierno.

 

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