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Fondo Indígena: más de Bs 8 millones en “obras fantasma”

Del: 11 Noviembre 2013

Página Siete

En la comunidad Pata Patani, en Ancoraimes, no se ejecutó un proyecto de turismo comunitario.

Pedro Paz es un campesino de 60 años dedicado a  labrar la tierra en una pequeña comunidad a orillas del lago Titicaca, donde habitan 40 familias que claman por su desarrollo para salir de la pobreza.

Pero Pedro y los demás pobladores desconocían que mientras sobrevivían con los pocos ingresos por la venta de sus productos, un proyecto de criadero de truchas  por un valor de 950 mil  bolivianos ya estaba aprobado por el Fondo Indígena y registrado como una obra en plena ejecución en su sector.

Al llegar al lugar denominado Ispaya Grande  no se divisa el más mínimo rastro de una nueva edificación. El poblado ubicado a unos 10 kilómetros del municipio de Ancoraimes, en la provincia Omasuyos (a 120 kilómetros de la ciudad de La Paz), es una de las tantas comunidades aisladas del país, con una economía precaria que se basa sólo en la agricultura. La situación se agrava por la poca información que reciben de sus dirigentes y autoridades.

Página Siete tuvo acceso a un listado de los  proyectos que el Fondo de Desarrollo para los Pueblos Indígenas Originarios y Comunidades Campesinas (FDPPIOCC) aprobó entre las gestiones 2010  y 2013, y que  registra obras en ejecución.

Este medio visitó cinco comunidades alejadas en los departamentos de La Paz y Santa Cruz, donde dichos proyectos se estarían gestando; sin embargo, se constató que no existen esos planes, sus pobladores no están informados y además denuncian falta de información  y discriminación por parte de los funcionarios del Fondo Indígena.

"Estaba programado un  criadero de truchas, porque ya  no hay pescado por este sector, pero  ya debería construirse  y no hay nada”, relató Pedro el 9 de octubre.

En medio de la pobreza

Aproximadamente a las 11:00, unos cuantos pobladores realizan sus faenas en medio de la veintena de casas de la comunidad, y en la pequeña escuela de una sola aula, casi derruida, juegan sus únicos nueve estudiantes.

"Por la situación que pasamos es que muchas familias salieron del sector. Necesitamos la atención de las autoridades con  proyectos que nos ayuden”, relata Ernesto Cutipa, secretario de actas del poblado Ispaya Grande.

Datos oficiales del Fondo Indígena registran desde  2010 hasta agosto de 2013, 3.462 proyectos  aprobados por resolución y orden notariada. De ese total, 1.340 se encuentran aún en proceso de financiamiento, 592 llevan adelante cambio de nombres y 894 estarían en ejecución.

De esta última cifra, este medio corroboró que son planes de desarrollo con un financiamiento desde los 500 mil hasta los seis millones de bolivianos.

A cientos de kilómetros de este  sector altiplánico de Bolivia y en medio de la Chiquitania,  el panorama es similar:  de las pocas obras que el Fondo Indígena aprobó para ese sector del oriente no se verificó que alguna estuviera en ejecución.

"Actualmente hay proyectos a medias que  han fracasado, otros que no existen y todo porque no hay seguimiento de los técnicos del Fondo”, denunció  a Página Siete  Ángela Durán, presidenta del Concejo Municipal de San Javier, en la provincia Ñuflo de Chávez del departamento de Santa Cruz.

La autoridad indígena manifestó que los pobladores  del oriente  son excluidos del Fondo Indígena. "No estamos en los espacios de   decisión, porque la mayoría de los técnicos y funcionarios de ese Fondo son del occidente, entonces no entienden la realidad que tenemos en este sector y por eso no hacen ningún seguimiento a los proyectos”.

Es así que de  los 894 planes de desarrollo en aparente ejecución, 554  son dirigidos al área altiplánica del país, avalados por el Consejo Nacional de Ayllus y Markas del Qullasuyu (Conamaq), miembro del directorio de la entidad indígena.

Para el  exdirigente del Conamaq Rafael Quispe, en el FDPPIOCC se  registran muchos casos de corrupción que ameritan  su investigación. "Es una repartija política, porque hay proyectos  aprobados que jamás se ejecutaron ni se ejecutan”.

Quispe asegura que estas irregularidades en los proyectos se deben  a que "los desembolsos del Fondo se hacen  a cuentas particulares de los dirigentes de las comunidades, es así  que son muchas obras que nunca se hicieron, pese al desembolso del dinero. ¿Quién se lo está agarrando?”.

Las irregularidades continúan

Al llegar a la comunidad Pata Patani, también en el municipio de Ancoraimes, y tras recorrer cuatro horas   un camino de tierra en muy mal estado, se visibilizan unas ocho viviendas y una pequeña escuela. Ese 9 de octubre, a las 16:00, el único maestro del sector llevaba afanado dos baldes con agua para su uso, ya que el sector no cuenta ni siquiera con agua potable o telefonía.

Es en ese sitio donde, según los cuadros del Fondo Indígena, debería estar en plena ejecución la construcción de un "proyecto de turismo rural comunitario”, con una inversión aprobada de 4.817.000 bolivianos.

Al llegar, dos comunarios expresaron su sorpresa ante dicho proyecto; dijeron que no conocen de ningún tipo de aprobación del plan y menos de su puesta en marcha. "Es raro y además es mucha plata. Acá sólo tenemos unos chullpares muy alejados. No hay turismo por este sector”, dijo uno de ellos, que pidió mantener su nombre en reserva.

El lugar es casi inaccesible. El intenso frío y la constante neblina son las razones para que en el sector no se visibilice  ningún niño jugando. No hay líneas de transporte hasta esa zona, así que sus pobladores deben recorrer a pie un largo trecho de cañadas en caso de alguna emergencia.

El panorama es similar en las comunidades de Los Amigos, Cachuela España y Coronación, en el municipio oriental de San Javier  (a 230 kilómetros de Santa Cruz de la Sierra),  donde se aprobaron y nunca se ejecutaron tres proyectos de criaderos y repoblamiento de ganado de engorde, por una suma aproximada de 985 mil bolivianos cada uno.

"Los desembolsos  se hacen  a cuentas particulares de los dirigentes de las comunidades”.

Rafael Quispe, ex Conamaq

"Los técnicos, que son sólo del occidente, no hacen seguimiento de los proyectos”.

Ángela Durán, San Javier

Nuevo director admite  corrupción y anuncia auditorías y procesos

A pocas semanas de haber  asumido el cargo, Marco Aramayo, el nuevo director nacional del Fondo Indígena,  confirmó  a Página Siete  casos  de corrupción dentro de esa entidad y  anunció auditorías a todos los proyectos y procesos penales contra  funcionarios y técnicos "que se aprovecharon del desconocimiento de  la gente humilde”.

Aramayo afirmó que en la actualidad el Fondo Indígena atraviesa por "una crisis general, por lo que urge una reingeniería técnica, administrativa y económica, ya  fuera de estos  proyectos que no se ejecutaron hay muchos temas más que resolver y es necesario saber dónde realmente están estos 894 proyectos que se deberían ejecutar”.

  Oriundo del municipio de Cuevo, en la provincia Cordillera, a 385 kilómetros de la ciudad de Santa Cruz de la Sierra, Aramayo también denunció que durante los últimos años el Fondo Indígena   priorizó y aprobó  proyectos de envergadura  solamente para regiones del occidente, avalados por el Conamaq. Mientras que los pueblos de oriente y sur del país quedaron postergados y sin ser beneficiados.

"Hubo muchas injusticias, por eso los proyectos no iban a tierras bajas”, manifestó.

La nueva autoridad adelantó que se tiene previsto hasta diciembre de este año realizar las auditorías a los 1.340 proyectos aprobados en las gestiones 2010-2013, y con la colaboración de tres penalistas ejecutar procesos en contra de técnicos del Fondo que hubiesen realizado cobros irregulares de 20.000 y 30.000 bolivianos a indígenas y campesinos.

"Con respecto a esas obras fantasma, se abrirán procesos penales; tenemos contratada la primera penalista que ya está trabajando y contrataremos a otro exclusivamente que atienda las zonas   más dispersas,  donde tenemos más problemas y donde han abusado de la inocencia de nuestra gente” afirmó la autoridad.

Celso Padilla, presidente del Consejo Continental de la Nación Guaraní  y expresidente de la Asamblea del Pueblo Guaraní (APG), ratificó que el Fondo está "politizado   y como miembros de él no hemos visto  desarrollo en nuestros pueblos, sólo hemos  visto que se aprobaron proyectos y se quedaron en papeles. En los pueblos movima y tacana del oriente se aprobaron proyectos y nunca se los ejecutó. Algo pasa”.

Miembros  y objetivo

Creación El  22 de diciembre de 2005 se crea el Fondo Indígena  para  financiar proyectos de desarrollo   a los pueblos indígenas, originarios y comunidades campesinas.

Directorio  El Fondo está integrado por CSUTCB,  Conamaq, Confederación de Pueblos Indígenas de Bolivia,   Confederación Sindical de Colonizadores de Bolivia, Asamblea del Pueblo Guaraní,  Federación de Mujeres Campesinas  Bolivia Bartolina Sisa, Coordinadora de Pueblos Étnicos de Santa Cruz y Central de Pueblos  Mojeños de Beni.

Proyectos superan   presupuesto del Fondo

Sin control   El presupuesto aproximado anual del Fondo de Desarrollo para los Pueblos Indígenas Originarios y Comunidades  Campesinas  asciende a 240 millones de bolivianos (recursos del IDH), de los cuales 1,5% (3,6 millones)  va destinado a gastos corrientes,    lo que significa que en casi cuatro gestiones (desde 2010 hasta agosto de 2013) se aprobaron 1.340 proyectos que suman más de 2.000 millones de bolivianos,  que excede la capacidad  de la entidad indígena.

    Cuantiosas cifras Los  montos asignados a  los proyectos aprobados por el Fondo Indígena y avalados por el Conamaq superan en muchos casos los dos millones de bolivianos. Empero, se han visto planteamientos de 13 millones de bolivianos por habilitación de tierras en regiones de La Paz, Chuquisaca, Oruro, Potosí, Cochabamba,  Pando y Tarija. Además de 10 millones por "recuperación de tierras productivas en el Chapare”.

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